jueves, 28 de mayo de 2009

La imaginación como proceso de singularización en William Blake


¿Como puedes saber que cada pájaro que surca el

camino etéreo

es todo un mundo de deleite, encerrado como

estás por tus cinco sentidos?

William Blake.




William Blake (1757-1827) extraordinario poeta inglés, genial artista plástico, no fue hombre reconocido en su tiempo, se lo llamaba mad naked Blake. Sufrió graves penurias económicas durante toda su vida y en la única exposición que hizo en Londres nadie concurrió. Pero ya hacia fines del siglo XIX y especialmente durante el siglo XX no solo alcanza su consagración sino que hasta se hace popular. Así desde las versiones que The Doors, con música de Jim Morrison, de algunos de sus poemas, como en el terreno de la cinematografía con la película Dragón Rojo de la saga de Hannibal Lecter, donde el asesino serial tiene tatuado en su espalda un dibujo de un grabado de Blake y que para destruir su poder debe ir al museo donde se encuentra el original. Asimismo anticipó posturas que luego desarrollaría el psicoanálisis.
De
carácter republicano una vez se trenzó en una pelea callejera con un soldado real cuando este le ordenó que se sacara el gorro frigio que siempre usaba como partidario de la revolución francesa. Cuestionador de opresiones y en especial de las psicológicas y de las religiones organizadas, entendía al matrimonio como una convención social fuera del amor y que lo llevó a pensar en tomar una segunda esposa, como Abraham, pero ante el escándalo de su esposa Kitty desistió. El mundo de sus antepasados irlandeses, celtas, lo influyó grandemente desde su niñez y que se ve plasmado en su obra y en su vida, especialmente la importancia que le da a lo visionario e imaginativo. Admirador de Paracelso, Boheme , Swendenborg y Milton,consideraba como corruptores de la vida del espíritu y de la cultura a Bacon, Newton, Locke y Voltaire.


To cast off Rational Demostration
by Faith in the Saviour,
To cast off the rotting rags of
Memory by Inspiration,
To cast off Bacon, Locke and Newton
from Albion's Covering,
To take off his garments
and clothe him with Imagination.

Para
Blake la imaginación es la cualidad central del ser humano que integra todas las facetas de su personalidad, estableciendo una relación con un ámbito que hace a lo trans-espacial y trans-temporal y que posibilita la regeneración del hombre. También es la fuerza de la vida en sí y la oportunidad de visualizar su transcurrir permite acercarse a todo un mundo de símbolos vivenciales donde se elabora una mitología personal y donde las percepciones de los sentidos irán dotadas de significación por la fuerza de la imaginación. La naturaleza y el hombre son espiritualizados y alcanzan su unificación y transfiguración por la apertura de ese ojo interno, donde aquel se hace creador de manera semejante a Dios.


To open the eternal Worlds
To open the inmortal Eyes
of Man inwards into theWorlds of Thougth
into Eternity ever expanding in the
Bosson of God, the Human Imagination.

Pero lo que cercena y adormece esta capacidad creativa es la pérdida de la singularización, de la subjetividad a consecuencia de la uniformidad, de la imitación y de la mecanización, donde esa fuerza imaginal se constriñe y pasan a primer plano los hábitos estandarizados, leyes morales que tanto las instituciones religiosas como el pensamiento unilateral positivista, generan con sus imposiciones. Estas no toleran la particularización y nada saben de todo ese mundo interior microcósmico. Este se externaliza, se aliena y disocia, haciéndose solo yo, selfhood para usar el término propuesto por Blake. "Así los hombres olvidan que todas las divinidades residen en el corazón humano".

Así el hombre comienza a sentirse esclavo de lo exterior, donde se lo priva de toda esa energía creadora de vida que mana desde la imaginación y de su unidad que es el genio poético. El bien se separa y lucha contra el mal, la razón contra el deseo, el espíritu contra el cuerpo. Es decir que los contrarios se distancian y se hacen enemigos. La culpa, la duda y el conflicto con el mundo adquieren toda su intensidad. A este estado
Blake lo denomina como de experiencia y que hace a la ley y a la razón. Se percibe la realidad como mecanizada y uniforme, desvitalizada y alejada del ser humano. Es lo que simboliza el mito bíblico de la caída en donde el estado de inocencia, de armonía, de pureza original, se pierden.

Ahora bien,
Blake entiende que el retorno a ese momento de origen no solo no es posible sino que hasta sería regresivo ya que se pierde el ámbito de la experiencia. Por eso es que propone que el modo de redimirse o de reencontrar la inocencia en la experiencia es a través de la actividad imaginativa, en donde el arte y la sabiduría son fundamentales ya que ambas limpian las puertas de la percepción que se hallan ligadas a los prejuicios, hábitos, leyes, para dar lugar a una vivencia visionaria donde se toma contacto con lo más original del hombre. Allí es posible la claridad de visión en que despunta lo infinito. En términos de la psicología analítica diríamos que se pasa del estar instalado en el yo para dejar actuar el sí-mismo, o en palabras de Blake estar centrado en Dios. Los sentidos están condicionados y seccionan las posibilidades de visión de un mundo que es amplio y dinámicamente actuante. Lo interesante es que el poeta asigna a lo visionario un estado psíquico, donde lo importante no es la abstracción y el entendimiento sino su experiencia directa y siendo el lugar de encuentro entre Dios y el hombre. Para ello es necesario desasirse de las cosas, de la afirmación del yo, para encontrar la forma del hombre interior que vive eternamente y conlleva la conjunción de lo separado.

Por el arte se encarna el ser humano en lo socio cultural todo un espacio
imaginal que permiten que emerjan las diferentes potencialidades singulares del hombre y de aquello que lo conduce a su destino y como respuesta a una llamada divina. La liberación de la alienación se gesta por el arte que reconcilia y unifica.

Pero también adquiere un sentido religioso ya que ocasiona la salvación y redención del hombre, pero no a través de una vía ascética o siguiendo codificaciones de dogmas sino encarando y dando forma a la energía creadora que se manifiesta por medio de la imaginación. El arte particulariza ya que por su esencia es anómalo y permite que aparezca lo individual y lo nuevo en todo un espacio socio-cultural. El poeta, según
Blake, es la voz de Dios que la expresa, pero en un trabajo y en un esfuerzo donde integra diferentes oposiciones que se manifiestan dinámicamente:

No hay progresión sin contrarios. Atracción y Repulsión; Razón y Energía; Odio y Amor son necesarios para la existencia humana.

De esos contrarios surge lo que el religioso llama el Bien y el Mal. El Bien es lo pasivo que obedece a la razón. El Mal es el retoño activo de la energía.

Así el oficio del
artista es ir limpiando los sentidos para que aparezca lo infinito, donde la naturaleza y la imaginación se hacen uno. El artista ha de ocuparse de gestar imposibilidades probables, de abrir el futuro y el proyecto. Lo uniforme y lo alienado está determinado por la unilateralidad de la razón y los sentidos que la mecanizan y externalizan, donde se reprime lo creador para la adaptación y donde ese mundo de ideas arquetípicas, ese microcosmos, es negado en su vitalidad en vista de los objetos y de la afirmación del yo. El deseo es exuberancia, lo que fluye y desborda:



El camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría.

La cisterna contiene, la fuente desborda.
La exuberancia es belleza.


El hombre se desarrolla psíquica y espiritualmente siendo un diseñador de todo un mundo visionario que a su vez establece la concordia entre la razón y el deseo que se laceraban en una lucha estéril.


Por ello es que el camino que hace a la individuación, donde se distancia de la ley que formaliza lo común, que si bien puede ser útil para establecer cierta convivencia social, el destino solo se cumple en la medida en que se erige en vínculo con las energías creadoras que son únicas para cada persona y que se mediatizan a través de la imaginación.





Una misma ley para el León y para el Buey es opresión.

Jesús era pura virtud, y actuaba por impulsos no por leyes.

Pero también en
Blake la noción de inconciente es destacada y hace a la energía con un dinamismo autónomo, propio. El hombre a través de la imaginación establece contacto con esas fuerzas arquetípicas que van a tener que plasmarse y formarse a través de una discusión dialéctica con el yo. Por esto es que su simbología es tan personal ya que hay un transcurrir por zonas de lo inconsciente en donde se confronta con diferentes facetas que hacen a su psiquísmo, tanto positivas como negativas, estableciéndose un orden y un cosmos en que los símbolos de unificación y de centro se hacen dominantes, como la figura de Jesús o las ciudades de Jerusalén y Albión.
El yo con todas sus identificaciones y en especial con la voluntad, deja lugar a la aparición de imágenes, ideas, sentimientos que son
inconcientes. Esta es la relación que se entabla entre la imaginación y la singularidad, ya que no se trata de un fantaseo pasivo sino de una discusión entre diferentes instancias psíquicas o sus personificaciones que en forma tan peculiar les da Blake, dándose una reintegración de lo que había sido disociado. La lucha entre el deseo y la razón represiva permite eses juego dialéctico donde el hombre se confronta con aquello que teme y que le hace preferir la seguridad de lo establecido.


The negation must be destruy'ed
to reedem the contraries,
the negation is the spectre, the Reasoning
Power in Men.
This is the false body,
an incrustation over my Inmortal Spirit,
a Selfhood wish must be put off.



Davies, J. G.: The Theology of William Blake. Oxford: At the Clarendon Press, 1948.
Schores, J.: The politics of visions. New York, 1954.
Blake, W.: Poemes. Paris: Aubier-Flamarion, 1968.



Jorge Wiurnos.





martes, 12 de mayo de 2009

El sueño de Raskolnikov y Nietzsche


Soy, con mucho, el hombre más terrible que ha existido hasta ahora
.

Friedrich Nietzsche




El 31 de diciembre de 1888 en la
Piazza
Carlo Alberto de Turín, un hombre yace desmayado. Momentos antes, este al ver que un cochero golpeaba a su caballo, llorando y dando gritos de dolor, se abraza al cuello del animal. Esa persona era el filósofo Friedrich Wilhelm Nietzshe.
Este hecho que motivó su internación en un principio en una clínica psiquiátrica de
Basilea, consideramos que no carece de sentido y significación, tanto en lo que hace a su personalidad como a su obra.
En los últimos días de diciembre de 1888,
Nietzsche envía una serie de esquelas y cartas, también llamadas notas de la locura, a las personas de su más estrecha cercanía afectiva e intelectual. Ahí son evidentes los signos de la psicosis que se instalaría y dejaría huellas irrecuperables. Pero aquellas no están desconectadas de la vida y obra del filósofo sino que aportan luz para entender parte de su pensamiento y que su relación con lo ocurrido en Piazza Carlo Alberto es significativa.
Pero comencemos con el primer suceso. Días antes de su crisis
Nietzsche había expresado una fantasía en que un cochero orinaba sobre un caballo y este lo aceptaba con gusto ya que le daba calor en esos días de frío. Asimismo su hermana Elizabeth escribe por octubre de 1888 en su diario de notas, que le gustaría tener un animal a quien cuidar. (Ross, W., 1994, pág. 816). Creemos que estos eventos pueden entenderse como aquello que Freud denomina "restos diurnos" y que son los materiales de la vida de vigilia que luego se incorporan en una formación del inconsciente, tal como ocurrió ese 31 de diciembre. Pero aquí nos interesa detenernos y mencionar a aquello que planteamos como lo central de lo que estamos tratando y es la novela que a partir de 1866 comienza a publicar Fiodor Dostoyesvky con el título de Crimen y castigo. Allí el estudiante Rodion Raskolnikov planea y decide asesinar a una vieja usurera para demostrarse que podía matar y concretar todo lo que se proponía. Ahora bien, en él surge una repugnancia a realizar este hecho y ante el conflicto que se debatía tiene, varios días antes del homicidio, un sueño. En el ve un enorme carro que se usaba para el transporte de barriles de vino y mercaderías muy pesado. Enganchado al mismo y con el objeto de tirar de él, había un caballo ruano de aspecto lastimoso y muy débil. De pronto un grupo de campesinos borrachos sube al carretón y fustiga al animal para que avance. Este no tiene suficientes fuerzas por lo que comienzan a golpearlo ante la desesperación de Rodion. El caballo trata de moverse pero solo cocea y ante esto un campesino lo mata a golpes con una barra y donde "...el pobre muchachito no sabe lo que hace. Se abre paso a través de la multitud que rodea al rocín; coge la ensangrentada cabeza del animal y la besa; le besa los ojos, el belfo... y luego en un repentino arranque de cólera, aprieta los puños y se lanza contra Mikolka." (Dostoyevski, pág. 59).
Sabemos que
Nietzsche era gran admirador de Dostoyevski y que ambos llegaron a mostrar pensamientos en parte semejantes en lo que hace a sus ideas sobre el superhombre o el hombre-dios. No parece que este relato, que reiteramos que Nietzsche conocía, jugó un papel importante en la crisis que tuvo en Turín donde ambos son muy semejantes. Ahora bien, ¿qué significado puede tener en el filósofo alemán?. Para intentar comprender debemos detenernos nuevamente en Dostoyesvki e intentar formular una interpretación semejante a las que se realizan en los sueños y síntomas.
En la novela
Raskolnikov se fuerza a probar que sus ideas de pertenecer a la élite de la humanidad, superior al resto y a quien beneficiará, cree que le está permitido todo en función de esos fines. La eliminación de una vieja usurera debe ser parte de la justificación de su grandeza y de sus ideales magnos. Es un hombre que se eleva a alturas sobrehumanas y se convierte en su dios. Pero justamente en ese momento pierde sus cualidades de hombre y sus límites y donde la compasión no tiene lugar en tal sistema de ideas. El sueño señala la lucha que se dio en Rodion ante el obligarse a cumplir con el homicidio y demostrar su ser napoleónico y su rechazo ante tal acto. El autor nos dice que el protagonista al despertarse se sintió aliviado que hubiera sido solo una pesadilla.
Pero es que en
Nietzsche se dan también elementos análogos en muchas de sus obras y en especial en su concepción del superhombre que debe convertirse en el hombre superior del futuro. La compasión es debilidad y no hay cabida para en aquel.
Su gran idea, la del eterno retorno, le fue inspirada a
seis mil metros de altura, y "la filosofía tal como hasta ahora la he entendido y vivido es una vida voluntaria en el hielo y en las cimas montañosas". (Nietzsche, pág. 46, 1996). "Solo entre los decadentes e llama virtud a la compasión. Echo en cara a los compasivos lo fácil que pierden el pudor, el sentimiento de delicadeza hacia las distancias, que la compasión apesta a plebe en un abrir y cerrar de ojos y que se asemeja a los malos modales hasta fundirse con ellos." (Nietzsche, 1996, págs. 55/6). Pero también en el Anticristo dice: que es bueno? todo lo que aumenta en el hombre el sentido de poder, la voluntad de poder, el poder mismo.



Qué es malo? todo aquello en lo que se origina la debilidad.



Los débiles y fracasados deben perecer: primera tesis de nuestro amor a los hombres y además hay que ayudarlos a ello.



¿Qué es más perjudicial que cualquier vicio? la compasión efectiva en todos los débiles y fracasados... (
pág. 23/4).



Ahora bien, ante declaraciones tan contundentes y duras,
Nietzsche ese treinta y uno de diciembre llora desesperadamente y abrazado al cuello de un caballo al que golpean. Interpretando estos hechos desde la psicología analítica podemos abordarlo desde dos perspectivas: una que es la que hace a la lectura objetiva de los sucesos y que se refiere a la relación del sujeto con el objeto, la otra la subjetiva que entiende a todas las figuras de las producciones del inconsciente como tendencias, disposiciones, juicios que hacen a complejos autónomos y funcionales del sujeto. Son una imago, un símbolo que se personifican y que se proyectan. Por esto es que lo que ocurrió en Turín es de interés notar la relación cochero-caballo, siendo aquel el amo, el que no tiene compasión, el que domina y subyuga, mientras que el segundo es expresión de lo débil, de lo necesitado de ayuda, del que sufre. Estas son también figuras, personajes inconscientemente dinámicos en el psiquísmo de Nietzsche y donde lo fuerte, quizá el superhombre? daña a lo débil, quizá el crucificado?, y donde el filosofo acude en ayuda de este último y de todo un mundo de valores que aparecen como necesitados de atención y que se imponen en una compensación autorreguladora de una actitud conciente unilateral. Por eso es que hablamos de una cierta prepotencia de lo inconsciente ya que cuando no se lo tiene suficientemente en cuenta genera efectos desequilibrantes tal como el que estamos estudiando.Así se muestra un contra-Nietzsche rechazado que revisaría las posiciones anteriores. (Klossowski, 1972, pág.332).
Ahora bien, debemos hacer mención de las últimas cartas y esquelas que envía a sus relaciones y donde se manifiestan diferentes personajes con los cuales se identifica tales como César, Napoleón,
Lesseps, Buda, Prado y varias veces Dionisos y El crucificado. Su identidad personal, el yo desaparece y se convierte en Dios y donde atraviesa las esferas del ser en diversas metamorfosis vaciándose de su persona. Diríamos en términos de la psicología analítica que el arquetipo del sí-mismo invade y asume el control de la personalidad donde los límites individuales y espacio-temporales se pierden. Allí vemos el juego compensatorio de las oposiciones de los diversos contenidos del psiquísmo donde, por ejemplo, Nietzsche le envía un mensaje de respeto al Papa y al rey de Italia, mientras lanza un anatema latino contra el emperador de Alemania.Entendemos que estos últimos escritos hacen a un intento de integración de aquello que fue escindido en sus anteriores posturas. Así en una carta a Jacob Burckhart le dice, en un estado de divinización, que él ha hecho encarcelar a Caifas y también fue crucificado por médicos alemanes. Es decir establece una afirmación contra lo establecido y en especial contra la religión del poder y asume una experiencia mística que vivenció esos días en Turín donde los opuestos comienzan a aunarse de tal manera que en una nota enviada a su primer y último discípulo Peter Gast el 4 de enero de 1889 refiere: A mi maestro Pietro: Cántame una nueva canción: el mundo está glorificado y todos los cielos se alegran. El crucificado.
E
sta tandencia a la unificación de los opuestos pude verse en al carta que le envía a Jacob Burckhart el 4 de enero de1889 donde dice: Ahora es Ud.-eres Tu- nuestro gran, el más grande maestro: pues yo junto con Ariadna, solo tengo que ser el equilibrio dorado de todas las cosas; en cada obra tenemos a alguien superior a nosotros". Aquí se presenta una igualdad entre el tiempo y la eternidad en un equilibrio dorado que recuerda a la isla de los bienaventurados de Zaratustra, donde ya no se da el gobernar sino el entregarse, no convertirse sino ser y donde ya no importan las jerarquías ni la voluntad de poder y en que el amor perfecto no tiene final. Pero la conjunción entre Dionisos y Ariadna está dada por la figura del Padre-Viejo Sabio, Jacob Burckhart, que como expresión del sí-mismo auna las diferencias. Asimismo deja de tener intensidad la discordia con el imperio alemán superando el conflicto entre el ser reconocido y la falta de este y que bien puede entenderse como un primer momento de la tragedia, del agon en donde se daba la lucha entre la vida y la muerte, el año viejo y el nuevo y donde el símbolo unifica esos desgarramientos.



Pero donde consideramos que se hace de interés es en la relación que establece con
Ariadna-Cosima Wagner ya que allí no solo se insinúa el descenso a lo inconsciente, la entrada en el laberinto que ella representa sino la consumación de un intento de renovación que se opera arquetípicamente. Así es que en los Ditirambos Dionisíacos dice:


¡Se astuta, Ariadna!


tienes orejas pequeñas, tienes mis orejas.


Alberga en ellas una palabra sagaz!


¿Debe uno odiarse primero para luego poderse amar?


Yo soy tu laberinto.






Nuevamente aparecen personificados el juego de los arquetipos y en este caso de lo masculino y lo femenino donde el dios penetra en el alma, se hace revelación a través del oído de Ariadna y donde la "escucha se cambia en creación de símbolos, de música, de vida, de belleza". (López, J. pág.88), y en una vivencia de enamoramiento y éxtasis:


¡Hiere más adentro!


¡hiere una vez más!


¡Desgarra, desgarra este corazón!


¿Qué es este martirio


de flechas afiladas como dientes?




Las imágenes de ser traspasado, abierto, atravesado, señalan como se tornan el espacio para que Dionisos se manifieste. Dionisos como experiencia que acaece al hombre, que no la busca y que se da a través del anima que lo expresa y donde el matrimonio místico indica la conjunción de los opuestos y que lo arquetípico se hace carne y adquiere forma en la gestación de una nueva experiencia, que desde el pensamiento jungiano se denomina Selbst o totalidad y que se manifiesta en la carta que le envía a Cosima Wagner el 3 de enero de 1889 donde se refiere a ella como mi amada Ariadna.


Ahora bien, en su obra Ecce Homo comienza a reconocer no ya a su enemigo Wagner sino al Tristán en donde la negación de la voluntad y del yo como centro de la ópera, hacen pensar en un sumergirse, en un entregarse al sueño y al abrazo de lo inconsciente y de lo femenino que expresa Isolda-Cósima. Además parece aceptar aquello que rechazaba en él mismo como lo bufonesco, lo sensiblero que asigna a Wagner en uno de sus últimos escritos y que hace a la integración de la sombra y también la recuperación del anima tal como lo hace Dionisos en la persona de Ariadna al ser abandonada por Teseo en una isla, siendo que remite a su propio abandono de lo femenino que se dio en gran parte de su vida. El asume lo wagneriano y no debemos dejar de mencionar que le dice a Cósima que la terminación de los Ditirambos fue debido a la intervención de un cierto bufón divino, alusión de la que no es ajena Richard Wagner. Así en una de sus últimas poesías dice:


¡Salve, salve sea aquella ballena


si permite a su huesped


este gusto,-¿comprendes


mi docta alusión?


Salve a su vientre


si es que fue un vientre-oasis tan delicioso


como este: lo cual pongo en duda.


Canción del desierto. Ditirambos dionisíacos.


Pero asimismo se compara con un dátil a ser engullido por jóvenes muchachas. Es decir, que en esta última fase de su obra va emergiendo una entrega, un dejarse llevar y devorar que hace a la idea de sacrificio y que compensa muy posiblemente su concepto de superhombre ávido de peligros, riesgos y dominio. Es de interés notar que la palabra ditirambo significa en griego nacido dos veces y que nos parece que no es casual su elección por Nietzsche y en especial ya que en la tragedia se cantaba sobre el cuerpo del macho cabrío sacrificado y troceado. El despedazamiento del animal, su entrada en el vientre de la ballena que hacía mención en los versos anteriores indican una inmersión en lo inconsciente, en lo informe y lo caótico, donde el dios cae en el reino de la muerte para renacer y que hace a la última fase de la tragedia, la epiphania donde se establece una reunificación de los contrarios, de las tinieblas y la luz, la vida y la muerte, de lo masculino y lo femenino en una nueva emergencia vital que fertilizaba todos los ámbitos de la existencia, y esto es lo que consideramos que vivió el filosofo en esos últimos momentos de su producción y que hace a un proceso de tipo iniciático. El yo de Nietzsche ya no era el de un mortal sino que aparecía como Dionisos y el crucificado, reconciliación de sus anteriores antítesis y que justifica el estado de arrobamiento y éxtasis que describió en su nota que le envío a Peter Gast el 4 de enero de 1889 donde decía: "El mundo está glorificado y todos los cielos se alegran:
El crucificado.

Así es que entendemos que el sueño de Raskolnikov se expande en Nietzsche, se realiza en su último acto y, debido a que los artistas no solo ponen en juego su situación personal sino que expresan el espíritu de los tiempos, aquello que se estaba gestando en lo histórico, es decir la noción del hombre-dios, del superhombre. El cuestionamiento de lo débil y necesitado de ayuda , de las fuerzas arquetípicas que al no ser confrontadas por la conciencia se posesionan del yo creando una inflación o estado de narcisismo que no es ajeno a nuestros tiempos.

Ahora bien, creemos que es muy interesante el final de Nietzsche ya que si bien la parálisis general progresiva provocó una fragmentación irrecuperable de su personalidad y quedando a merced de fuerzas arquetípicas que se movían sin la intervención de la conciencia y del yo, hay una tendencia a la unificación de lo disociado hacia un centro que se halla representado por la vivencia de las bodas místicas con Ariadna-Cosima, donde su abraza al cuello del caballito que era golpeado por el poderoso y cruel y donde todos los cielos se alegran y donde llega a firmar el crucificado, hace pensar que la conjunción de lo fuerte y lo débil, de lo masculino y lo femenino, de Dionisos y el crucificado, puede convertirse en símbolo de salus para las personas de buena voluntad como para las no tan buenas, y donde la compasión, que fuera hasta cierto punto antes repudiada aparece como una nueva capacidad de relacionarse con el otro e identificarse con él, y donde ya no se vincula con eso sino como una parte de él mismo y donde la cuestión ya no es gobernar sino entregarse y que hace a la irrupción de una experiencia religiosa que ha sido frecuentemente expresada en diversos escritos del erotismo místico. La situación de Nietzsche hace que aquella se realice más allá de la confrontación con la conciencia, pero indica la tendencia hacia la creación de un símbolo numinoso y de totalidad que supone la activación dinámica del sí-mismo.


Berdiev, N.: El espíritu de Dostoievski. Buenos Aires: Carlos Lohle, 1978.

Klossowski, P.: Nietzsche y el círculo infernal. Barcelona: Seix Barral, 1972.

Dostoyevsky, F.: Crimen y castigo. Madrid: Edimat, 1998.

Lopez, José.: Danzar con las palabras. Córdoba: Universidad de Córdoba, 2003.

Nietzsche, F.: Ditirambos dionisiacos. Buenos Aires: Los libros de Orfeo. 2003.

Nietzsche, F.: Ecce Homo. Madrid: Alba, 1996.

Nietzsche, F.: El Anticristo. Madrid: Alba, 1997.

Ross, W.: Nietzsche. Buenos Aires: Paidós, 1994.

Jorge Wiurnos.































































jueves, 30 de abril de 2009

Influencias del pensamiento de Meister Eckhart en la obra de C. G. Jung.



El templo en el que Dios quiere dominar según su voluntad es el alma del hombre… esa es la razón por la que Dios quiere tener el templo vacío, para que ahí dentro no haya nada que no sea él.


Meister Eckhart.

La formación de la personalidad es un riesgo; siendo verdaderamente trágico que precisamente el daimon de la voz interior significa a la vez un máximo de peligro y una ayuda imprescindible.

Carl Gustav Jung.




El caminar por senderos no habituales hace que quienes por allí transitan se encuentren con ideas y experiencias que trascienden su tiempo y su lugar. Ellas se hallan disponibles para los que tengan la capacidad de ver y acercarse en un intenso trabajo elaborativo y con una atención receptora de las verdades que ahí se manifiestan.


Pensamos que esta es la situación de dos pensadores muy originales y los que pareciera que arraigan en un suelo común. Así la figura de Meister Eckhart (1260-1327), olvidada por cientos de años para ser retomada posteriormente por Hegel, Schopenhauer, Heidegger y Jung (1875-1961), adquiriendo una inmensa relevancia en los tiempos actuales. Recordemos el título académico que poseía: el de lesemeister, maestro de lectura, y que se le asignaba a aquel que enseñaba a "leer", a mirar y a ver, a desentrañar sentidos y significados (Heidegger lo llamaba "viejo maestro del leer y del vivir). En varias de sus obras Jung hace mención y cita a Eckhart, convirtiéndose éste en factor central en la elaboración de su pensamiento, en la medida en que ambos exploran un mundo que cuestionan la costumbre y lo habitual, lo masificante diríamos hoy, y donde lo singular y la subjetividad se tornan el centro de sus sistemas de reflexión.


Intentemos encontrar algunas relaciones entre estos dos autores. En primer lugar nos referiremos al tema del alma que adquiere gran importancia en ambos. Jung emplea éste término, y que no remite expresamente a un lenguaje científico, sino que retoma toda una experiencia vivencial de lo inmediato y actuante, lo que produce efectos psicológicos. El mismo nos dice que su uso fue criticado por sus colegas ya que hacía pensar en un retorno a la psicología medieval, pero que este fue su propósito conciente y deliberado, ya que se aludía a potencias autónomas que actúan y generan pensamientos, afectos y voliciones y adquiriendo formas personificadas, como toda producción del inconsciente. Así, en diversos lugares explica el concepto de alma en un sentido etimológico primitivo, significando una fuerza móvil o vital, soplo, aire en movimiento, aquello que brilla y da vida. Vemos que todas son definiciones de tipo sensorial y concreto que hacen a algo inmediato, a lo fenoménico.





Ahora bien, y en una aproximación a Meister Eckhart, en este se hace un postulado central de su pensamiento la concepción del alma, manifestándose como la que da vida al cuerpo y opera desde la interioridad del hombre. Asimismo es un espacio virtual en que se  presentifica la vida divina, en donde Dios actúa. Se constituye en una relación en que nace Dios. Este proceso solo tiene significado en tanto se actualice en el alma, en la subjetividad. En la medida en que se desapega de lo exterior y de lo que este solicita, ahí lo Absoluto comienza a expresarse.

El alma aparece como la que inicia una actividad, pero también la que gesta y alumbra. Para ello es necesario que retorne a sí misma, desligándose de lo que proviene de los sentidos, de la multiplicidad en que se dispersa en las cosas y se confunde con la temporalidad. Por su intermedio la voluntad yoica deja lugar a otra mayor que es la de Dios, que se transforma en guía de conducta y donde la experiencia vivenciada señala el camino propio a seguir y no las reglas sociales, religiosas o personales. Cuanto más se desprende el hombre de las circunstancias, mayor posibilidad que aparezca la vida divina. Por esto es que se da gran importancia al no-hacer y al no pensar a fin de que aquella se exprese en cada sujeto sin las trabas que supone el yo.


Por otra parte, Jung postula un concepto central en su obra y es el nombre que le da al alma en tanto componente del varón, anima, y al de la mujer, animus. Aquella es un ente autónomo donde plasma a través de símbolos, las energías dinámicas de lo inconsciente. Llega a definirla como un órgano de percepción de la interioridad y se muestra a través de los sueños, fantasías, visiones, síntomas.




Es un arquetipo que no solo "anima", da vida, inspira como soplo, sino que actúa como un ojo que permite ver y vivenciar los contenidos del inconsciente colectivo. Responde a lo subjetivo en tanto otorga oportunidades de encontrar en sí mismo todo un mundo de valores y que se expresan por medio de símbolos.




Asimismo desarrolla la idea, y que la toma de fuentes diversas, que el alma gesta algo distinto de ella y que lo que emerge es el Sí-mismo, el Selbst o la personalidad auténtica del hombre, aquello que es. En una confrontación de la conciencia con toda esa zona de lo inconsciente que se halla personificada por el anima, se produce una renovación de la personalidad y que llega a vivenciarse como un renacer. De aquí es que tome cuerpo la idea de la mismidad, de una totalidad, de un centro regulador y que abarca las diversas instancias psíquicas en un equilibrio dinámico.


También debemos indicar que el anima trasunta afectos y emociones de diversa índole y que hace a lo no racional del varón y que cuando no ha habido un proceso de discusión dialéctica con ella, debido a su cualidad de inconsciente, se torna de muy difícil manejo, ocasionando toda una problemática en la vida del hombre. Su confrontación reiterada, y en especial por su manifestación a través de la actividad imaginativa, permite que vaya perdiendo su carácter de posesividad.


Pero también el anima se proyecta en las mujeres con las cuales el varón entra en vinculación afectiva, creando distorciones ya que se establece una relación no ya por las características y peculiaridades de la persona amada sino por una imago psicológica y arquetípica.




Ahora bien, establezcamos algunas similitudes y diferencias en la concepción de alma en Eckhart y Jung. En ambos es un factor dotado de espontaneidad y autonomía, subjetivo, y que por diversos motivos puede ligarse, enredarse o proyectarse en las circunstancias exteriores y donde pierde su libertad y su esencia. El desapego establece una relación entre la conciencia y todo un mundo arquetípico que se comunica a través de símbolos e imágenes.



El yo se desapega de sus identificaciones y proyecciones, en otros términos, se sacrifica y da lugar a que fuerzas impersonales se muestren como rectoras. Hay una valorización de la interioridad, de un sujeto actuante que no es el yo, sino una instancia que Jung llama Si-mismo y Eckhart, Dios o la Palabra. Se señala una distancia de los condicionamientos exteriores y se revaloriza la subjetividad. También la religión es para Jung una cuidadosa observancia de factores, imágenes psíquicas que van emergiendo que no son producidas concientemente, y en Eckhart una apertura y una atención receptora de verdades y en un desentrañar sentidos y significados, y donde llega a decir que Dios se piensa en nosotros. Los dos dan primacía a la religiosidad más que a la religión, ya que ésta se entenderá como lo formulado por instituciones y con una codificación de credos y doctrinas. Ambos relativizan los factores externos y acentúan lo personal de la relación alma-Dios. Por ello es que Jung llega a postular que existe una imago de Dios en el inconsciente y que su represión genera neurosis tanto como cualquier otra cualidad del psiquismo que actúe autónomamente y disociada de la conciencia, dándole un matiz pulsional. Para Eckhart lo religioso es un volver a los orígenes, donde Dios se automanifiesta y expresa y el alma del hombre le da espacio para que actúe. La actividad de Dios se hace conciente gracias a la vivencia de la persona y que en él nace, transformándose mutuamente.




Los dos pensadores buscan lo universal y la unidad a través de un desasimiento de las solicitaciones exteriores y, especialmente en Jung por medio de una elaboración de las proyecciones que nos encadenan al mundo y donde se sale de sí mismo alienándose en personas y objetos. Es un retorno a ser quien es cada uno y en contacto con el accionar interior del ser. Para Eckhart este es Dios, para Jung el Selbst. El yo se relativiza y comienzan a actuar fuerzas que configuran una nueva relación del hombre con él y con su medio. Por esto mismo es que en ellos la posibilidad de eliminar aquellos obstáculos que impiden que Dios o el Selbst se exprese en la vida individual se torna una condición necesaria tanto en el camino espiritual como en el terapéutico.



Debemos notar que ambos pensadores tuvieron dificultades en su tiempo por la formulación de sus sistemas, donde a Jung se lo calificaba de místico por su acercamiento al fenómeno religioso y a Eckhart le condenaron por herejía varias de sus tesis. Es que tuvieron en común un intentar vivenciar lo que hace al riquísimo acerbo de la interioridad del hombre, donde allí lo personal y trascendental se tocan mutuamente. Así como de Eckhart se dijo que "toda su vida consiste en su experiencia interior, en su recogimiento espiritual y en su especulación. Lo que hay en ello de exterior y de específicamente histórico no tiene sentido alguno para el alma totalmente tensa hacia lo divino, ni puede profanar la esperanza inmanente que no tiene historia". (G. Faggin). Algo semejante puede decirse de Jung.

Jorge Wiurnos.

jueves, 16 de abril de 2009

El sufrimiento como experiencia de transformación.

"La serpiente cuando no puede cambiar de piel se muere."
Federico Nietzsche.


La experiencia del sufrimiento acontece a cada uno de nosotros tanto en situaciones extremas como en las de la vida diaria. Por esto es que lo que intentaremos dilucidar será el hecho de interés en que este padecer, y a veces con peligro mortal tanto físico como psíquico, en la medida en que se lo vivencia y transita concientemente y con una posterior elaboración, conlleva una transformación y, también, a la creación de obras monumentales tanto en lo que hace al arte, la ciencia, la religión, la filosofía.
¿Qué relación hay entre el sufrir, donde se accede a un ámbito diferente de lo cotidiano, donde se pierden las referencias de identidad personales y se está a merced de algo que no es posible controlar ni manejar? Veremos que allí hay dos posibilidades: la destrucción o la transformación. ¿Es que acaso el sufrir tiene un sentido no solo biológico, sino psicológico o inclusive espiritual?
Para acercarnos a estas cuestiones nos dejaremos guiar por los tesoros que encierran la mitología, la psicología, la filosofía, a fin de conducirnos a algunas conclusiones.
Sufrir significa un soportar, un padecer, es decir lo que resalta es la idea de malestar pero a su vez de pasividad. Uno se encuentra inmerso en una situación que no ha querido ni elegido y que no puede evitar, ya que está en el propio ser. Sus causas pueden ser tanto exteriores como interiores. Palabras como "caída", "se vino la noche", "estoy down", muestran algunos de sus aspectos. Ahora bien, por qué entonces este sufrir. Entendemos que algo ha producido un desequilibrio, la corriente vital se estanca y el río de la vida parece que represa. Pero creo que es aquí donde se da un fenómeno significativo. En apariencia sea tanto una enfermedad, una herida, una pérdida, un cambio destructor, detienen ese fluir armónico que hasta ese momento se manifestaba y especialmente en un intercambio fructífero con el medio ambiente. Ahora bien, esta situación desencadena lo que en psicología se denomina una regresión. Aquí es donde aparece, quizás, lo curativo ya que se activan estratos muy profundos del psiquísmo que responden a la situación de crisis por la que está pasando la persona.
Todo ese mundo inconsciente que se manifiesta a través de imágenes pueden acceder a la conciencia posibilitando el tomar una actitud ante la expresión de lo que aparece. Es decir, que el sufrir provoca una desarticulación, un desmembramiento del yo, de sus referencias identitarias lo que ocasiona que comiencen a actuar fuerzas dinámicas que no se encontraban en el sistema yoico. Así es que la noción de sacrificio comienza a adquirir sentido para entender nuestro tema. El padecer algo semejante a ser sacrificado, tema este central en el pensamiento religioso y filosófico de todos los tiempos. Sus referencias de identidad parecen caer y uno queda a la deriva, "colgado", "en el aire". Pero este sacrificio es la oportunidad de entrar en contacto con toda una zona que en el diario vivir conciente no se muestra, y es lo que denominamos lo inconsciente colectivo. En ese "estrato" se mueven figuras, imágenes y fuerzas que comienzan a ejercer su actividad ante la disminución del control conciente y que fue determinado por el accidente que provocó el sufrir.
Queremos hacer mención al pensamiento mitológico ya que allí la noción de un "descenso a los infiernos" se hace universal y de todos los tiempos. Ante la pérdida de un ser querido, una enfermedad, un accidente de cualquier tipo, literalmente se "baja" al "inframundo", donde se lo vivencia como un ser torturado, quemado, dislocado, descuartizado. Ahora bien, qué sentido puede tener tal padecer entonces?. Consideramos que allí, en ese lugar, en lo que se llama "hades" o lo inconsciente, se activan fuerzas arquetípicas que en la medida en que se las exprese e integre en la vida conciente, pueden convertirse en curativas y en creativas.
Antes de continuar debemos hacer una aclaración, ya que en el pensamiento de C.G. Jung la psíque se manifiesta en un juego dialéctico entre el yo y el sí-mismo, siendo este un centro regulador de todos los contenidos que la integran, especialmente los arquetípos que lo componen. Estos son matrices de símbolos, imágenes y acciones, siendo de carácter innatos y universales para la especie humana. Se manifiestan, como dijimos antes, por símbolos que conllevan una muy fuerte carga energética, por lo que se transforman en generadores de pensamientos, tendencias, intereses, que hacen a la conformación de la personalidad. Asimismo singularizan las culturas de los distintos pueblos a través de sus filosofías, religiones, mitos, arte y creaciones científicas. Pero justamente, y por medio del sufrimiento que ocasiona un determinado suceso, comienzan a activarse y que por su carga numinosa y simbólica pueden determinar una reorientación vital que supere ese padecer. Así dice Jung: "...cuando el hombre retrocede desesperando de su fuerza, su libido refluye a esa fuente: es el instante peligroso en que debe decidirse entre el aniquilamiento y una vida nueva. Si la libido permanece en el reino mirífico de su mundo interior, el hombre ya no es mas que una sombra para el mundo exterior. Está, por decirlo así, como muerto o condenado. Por el contrario si la libido logra desligarse y abrirse paso hacia arriba, hacia el mundo de la superficie, entonces se produce un milagro: el viaje al infierno fue para ella fuente de juventud; y de la muerte aparente surge una nueva fecundidad. Allí la introversión y la regresión de la libido constelizan contenidos antes latentes. Son las imágenes primigenias o primarias, los arquetipos, que mediante la introversión de la libido se enriquecen con material mnémico individual." (Símbolos de transformación, págs. 302/3).
Entonces la mitología ha considerado ese fondo abisal, "infernal", que hace a las raíces de la vida pero también de la muerte, con todo un simbolismo que expresan poderes salutíferos y medicinales. Por esto es que haremos mención de algunos mitos que clarifiquen lo que queremos decir. Así el dios Babilonio Tamuz muere, y en su descenso a los infiernos adquiere un nuevo status ontológico ya que en contacto con ese mundo resucita, convirtiéndose en una divinidad que llamaban Pastor de la Tierra, cuya misión era restaurar la fertilidad de los rebaños que habían comenzado a morir por su ausencia.

En la cosmovisión nahuatl el dios Quetzacoatl, que se identifica con Venus y que cuando esta estrella desaparece, se entiende que el dios muere, desciende al inframundo como el perro Xolotl, que enfermo, herido, hervido en una marmita y sometido a toda clase de torturas, y que desde ese estado de sufrir, de su vientre emerge el quinto sol, expresión del centro y totalidad dando inicio a un nuevo ciclo cósmico, recuperando la luz dispersa en las tinieblas.

En el pensamiento iraní el dios Ormuz crea al hombre primordial, Gayomart, que sucumbe al ataque de las fuerzas del mal, de Aura Mainryu. De su cadáver se originan los metales, la primera pareja humana y los cinco fuegos. Los maniqueístas creían que del combate entre las tinieblas y la luz, de las primeras se enviaba al protoanthrópos que sumergiendose en el mal crea con sus sustancias el universo.
El dios griego ,Asklepios, cuyo animal era un perro (ver Xolotl) y era el médico divino, obtenía sus fuerzas del inframundo donde coexistían la muerte, la enfermedad pero también la salud y la vida nueva.

Dejando de lado algunos de los ejemplos mitológicos que hemos mencionado, queremos hacer referencia a todo este proceso pero en personajes históricos, que ha pasado por vivencias que han sido semejantes a lo anteriormente expresado.
Así San Juan de la Cruz es encarcelado en el convento carmelita de Toledo a fines de 1577 por nueve meses, y que salvó su vida por su fuga, ya que se lo iba a dejar morir. Allí escribe el Cántico Espiritual y probablemente algunas de las canciones de la Noche Oscura y donde se refleja su estado: imágenes de dolor, quejas, simbolismo persistente de la noche y de lo oscuro. Pero justamente en esa situación extrema de sufrimiento y peligro mortal, de una experiencia honda y espantable, la transforma en una obra poética y mística que no solo le permite salvar su salud mental sino transformarse él y gestar un hecho cultural extraordinario. La "noche oscura" la describe de forma semejante a un estado que clínicamente puede diagnosticarse como de depresión. Pero lo interesante es que esa crisis no la vive pasivamente sino que toma una postura activa hacia lo que está padeciendo y que le hace cambiar de sentido y cualidad. La simbología que utiliza en sus poesías permite que através de ella accedan fuerzas restauradoras.Lo inconsciente se confronta con la conciencia, no la sumerge y de allí aparece algo nuevo.

Saltando el tiempo haremos referencia a Ludwig van Beethoven que entre el 6 y el 10 de octubre de 1803 en Heiligestadt escribe su testamento, ya que había tomado la decisión de suicidarse a consecuencia de el diagnóstico de irreversibilidad de su sordera dado por su médico. Pero no lleva a cabo su pensamiento sino que a partir de esas vivencias terribles que debió pasar produce la tercera sinfonía, la Heroica , que justamente trata de la muerte y resurrección del héroe. Esta obra cambia para siempre la historia de ese género musical en tanto revolucionaria en su concepción.

El pintor español Francisco de Goya en el año 1819 sufre una crisis que lo llevó al borde de la muerte a consecuencia de su enfermedad que lo había dejado sordo y que actualmente casi no se la conoce. Pero una vez que supera este estado de extremo sufrir comienza a pintar en su casa de Madrid, a partir de 1820, la grandiosa serie de frescos que se conocen como los de la serie negra. Allí la temática de la noche, la oscuridad, el mal, la brujería, son centrales, pero lo que es de interés resaltar es que ese "descenso a los infiernos" producto de su enfermedad lo llevó al pintor a explorar todo un mundo que era ajeno al de su conciencia y que a partir de su elaboración especialmente por medio de símbolos numinosos, le posibilitaron rescatar fuerzas que en su vida vigil no poseía. Las mismas no solo dieron lugar a una obra de semejante magnitud artística sino que encauzaron su curación. En sus pinturas aparecen temas que son semejantes a las vivencias que expresan los chamanes de distintos pueblos, en especial de tortura, muerte, enfrentamiento con los demonios iniciadores.

No queremos dejar de señalar que Federico Nietzsche en 1879 padece una serie de sentimientos que él interpretó como anunciadores de su muerte. Nuevamente su obra toma una carácter distinto de la anterior, según lo señala Jaspers y que el mismo Nietzsche entendía como de autocuración. Recordemos la sífilis que padecía el filósofo y que lo llevó a la demencia.
Asimismo debemos recordar que la mayor obra de Sigmund Freud, que la fecha en 1900, "La interpretación de los sueños", la desarrolla como manera de elaborar la muerte de su padre, siendo "el momento más terrible en la vida de un varón". En el frontispicio de la edición no por casualidad habla de conmover a los dioses infernales.

En el año 1914, y partir de su ruptura con Freud, Jung da inicio a una crisis que algunos calificaron como de esquizofrénica, donde las vivencias de fin del mundo, alucinaciones, fenómenos parapsicológicos y demás, le permitieron una confrontación con ese mundo de imágenes que conllevaron a la formulación de su obra como creador. Pero solo a partir de esas situaciones que padeció y que algunos llaman de enfermedad creativa.

Mi paciente B, esquizofrénico, que un día dibujó una "barca egipcia de los muertos", hecho que por su intermedio y, creo yo de haber estado en el infierno, comenzó su recuperación.

Mi paciente J que a consecuencia de un estado de angustia importante, sonó que salía volando de un pozo que tenía vidrios y cuchillas a sus lados. Nuevamente su mejoría se inicia por estos símbolos.

Así, y luego de haber planteado los anteriores ejemplos, nos toca considerar que el sufrimiento, en algunos casos mortal, puede tener un sentido que nos acerca a una profundización de la existencia, donde antiguas actitudes, posturas, ideas e inclusive la propia imagen corporal son sacrificadas y reestructuradas. Con el "descenso a los infiernos" se instaura una visión y elaboración a través de todo un mundo de símbolos numinosos que otorgan fuerzas renovadoras. Las creaciones que aparecen no solo permiten un mejoramiento y superación de la crisis por las que las personas pasan, sino que aportan un tesoro a las culturas de sus pueblos.
Por esto es que es importante "tomar una determinada determinación", como decía Santa Teresa de Jesús, ante eso que se vive como una crisis del padecer, donde a este no se lo puede evitar ni esquivar, sino que se lo asume y se lo hace fructificar. Los sueños, las fantasías escritas, pintadas, esculpidas, los mitos, los cuentos y el arte en general posibilitan
dar una forma a lo informe del sufrimiento, a lo abisal. Ante el padecer uno queda en "carne viva", pero a la serpiente le ocurre lo mismo cuando cambia su piel vieja por otra. Por ello es que siempre ha sido un símbolo de muerte y renovación, de salud y enfermedad, de bien y de mal. El símbolo une lo separado y lo hace en una tercera instancia, que Jung denomina función trascendente. Ya, allí, la mordedura de la serpiente no es tan terrible. Por eso es que el yo resulta herido en su autonomía, por lo que se abre un vacío activo y donde la presencia en la ausencia del símbolo posibilita una acogida del sentido trascendental. Con el "descenso al hades" se psicologizan las diversas vivencias que se han tenido, se constituye un espacio psíquico a través del encuentro con presencias que se manifiestan en sus sueños y otras producciones del inconsciente. Así es que el sufrimiento puede llegar a ser una de las puertas de entrada al inframundo, dejemos que los guías acudan a nosotros, escuchémoslos.